El Candombe

Nuevas Generaciones Candomberas - Que es el Candombe?

El Candombe es un género musical que tiene sus
raices en el África Bantú, y que surge de la
fusión de ritmos que  imprimieron los negros
africanos que llegaron como esclavos a las costas
de uruguay, Argentina y Brasil.

En Uruguay éste género pasó a ser un razgo de
indentidad
de la cultura del país, siendo el más
practicado y difundido internacionalmente, y ha
sido reconocido por la UNESCO como
Patrimonio Cultural Inmaterial de la
Humanidad.

El candombe es un patrimonio cultural de música y danza autóctono del Uruguay, creado por los afrouruguayos, con raíces africanas, basado en el toque de los tambores denominados “chico”, “repique” y “piano”, su danza y canto; fruto de una larga evolución que remonta sus orígenes al legado de los africanos trasladados forzosamente a nuestra tierras como esclavos: sudaneses y bantúes de la costa atlántica del África, y mozambiques de su costa oriental.

El término ka-ndombe en la lengua kimbundo, significa danza con tambores o costumbre de negros o danza de negros. En sus primeras acepciones domésticas, candombe designaba las ocasiones en que los africanos ejecutaban sus danzas ancestrales y recreaban, espiritual y simbólicamente, sus sociedades de origen y ceremonias características como la coronación de sus reyes. Con ello también, mantenían una parte de su vida fuera del control absoluto que aquella sociedad propietaria de esclavos trataba de ejercer sobre ellos. Aquellos africanos, como luego sus descendientes, buscaron formas y espacios de encuentro dentro de la legalidad de una época que apenas aceptó su nucleamiento en las llamadas “Naciones” para su vida sociocultural. Ellas fueron además de referencias de sus naciones de origen, asociaciones que prestaban socorro, ayuda mutua y protección a sus componentes, que lograron mantener ritos, prácticas de cantos y danzas que implicaban sus creencias religiosas, y constituyeron los medios para conservar algunas tradiciones culturales africanas, inclusive el uso de lenguas regionales en los cantos de bailes y del ritual funerario, así como la mística “bajada del santo” al ritmo de los tambores, que aún presiden las ceremonias afro religiosas. Se preservaron y cultivaron así, expresiones de danza y de canto continuadas por las comparsas que desarrollaron el toque y paso del candombe.

Con el paso de la Colonia a la República aparecerán las salas de reunión y sitios abiertos en la costa sur de Montevideo: las “Salas de Nación”, donde las Naciones continuaron realizando sus candombes. Desde mediados del siglo XIX y después de la abolición de la esclavitud, diversos factores convergerán para su desintegración paulatina. Desde fines del siglo XIX y luego a lo largo del XX, los afrouruguayos de las Naciones se reagruparán en Asociaciones de Ayuda Mutua -modelo traído por la inmigración europea-, en Sociedades de Negros, Sociedades Filarmónicas, y en asociaciones festivas carnavaleras, más adelante denominadas Comparsas o Sociedades de Negros y Lubolos, evolucionando hacia las formas contemporáneas. Grupos que para ubicarlos en un contexto actualizado preferimos llamar Comparsas de Candombe.

El 27 de noviembre de 1834 aparece la primera referencia escrita disponible del término candombe. Su desarrollo como expresión artística y cultural estuvo muy ligada a la peripecia social de aquellas mujeres y hombres negros en el proceso posterior a la abolición de la esclavitud, en el que debieron insertarse en los espacios relegados de la sociedad, asumiendo las tareas más duras y menos valoradas del mercado laboral en el rol subordinado que las concepciones racistas le asignaron.

En el trabajo, primero como esclavo y luego como peón en la estiba portuaria, depósitos, barracas, saladeros y curtiembre, encontrarán los elementos materiales y técnicos que junto a su cultura ancestral permitirá hacer de barriles sobrantes, barricas de yerba o aceitunas, y con la lonja de origen vacuno, los tambores del candombe: chico, repique, piano y bombo. Instrumentos autóctonos del Uruguay, únicos por sus características, ejecución y tonalidades que reproducen los registros de las voces humanas bajo, barítono, soprano y tenor, que tras larga evolución llegaron a su formato contemporáneo de fabricación artesanal a partir de duelas de madera, en un proceso que incluyó la caída en desuso del llamado tambor “bombo” o cuarto tambor básico del candombe.

La significación del candombe como expresión de la herencia afro y de sus profundas raíces ancestrales, se manifiestan en el indiscutible protagonismo del tambor y en los personajes que caracterizan su danza e identifican sus coreografías: el Gramillero; representa al “Negro viejo”, al abuelo, la ancestralidad masculina, y al yuyero o curandero con su maleta de yuyos y gramilla, vestido con galera y ropas de época colonial, sintetiza elementos de las antiguas Naciones, al rey de la Sala de Nación, más adelante Presidente de la Sociedad de Negros y al médico tradicional africano. La Mama Vieja; representa la ancestralidad femenina, sintetizando la reina de la antigua Sala de Nación, a quien se le pedirá la bendición, y posiblemente también curandera. El Escobero representa al chamán o brujo que limpiaba de maleficios los lugares de celebración; rey o ministro de Nación, bastonero que abría el paso, escobero luego, que con su escobilla mientras gira limpia su cuerpo y el camino de los tambores, asistido de cascabeles, espejos y cintas de colores que adornan su taparrabo. A ellos se sumará con el paso del tiempo y desarrollo de su danza, el cuerpo de baile, surgiendo a mediados de siglo XX fruto de distintas influencias, la figura de la vedette como figura central, completando la coreografía actual de la comparsa de candombe. Todo lo cual gira en torno al sonido de los numerosos tambores y su ritmo, convirtiendo al tamborilero en una figura protagónica, liderados por talentosos directores como Fernando “Lobo” Núñez, Eduardo “Malumba” Gimenez, Gustavo Oviedo y Sergio Ortuño, entre otros.

En los últimos años el candombe ha ido creciendo como expresión de nuestra cultura practicándose el toque de tambor frecuentemente en barrios y ciudades donde el sonido del candombe está incorporado al paisaje fundamentalmente urbano, en Montevideo y en los departamentos del interior del país, constituyendo un factor de nucleamiento, integración social e identidad en expansión.

La cultura afrouruguaya y el candombe se han desarrollado en distintas manifestaciones.

Las expresiones de su música se conservaron en la comunidad en eventos privados y fiestas familiares, y públicamente, mediante la salida ocasional a las calles a reunirse con los tambores, así como en la organización y desfile de las llamadas “comparsas de negros y lubolos” o comparsas de candombe, que han ido evolucionando en el tiempo hasta insertarse en el carnaval, donde verano a verano el segundo fin de semana de cada carnaval protagonizan el popular “Desfile de Llamadas”, consolidado como uno de sus principales eventos y atractivo internacional, oficializado por la Intendencia de Montevideo en 1956 a instancias de la Asociación Cultural y Social Uruguay Negro, ACSUN.

Con argumentos y exigencias competitivas enfocadas a la presentación escénica, comparsas participan del Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas, presentando sus actuaciones en el teatro principal y en los escenarios barriales. El candombe adquiere así una dimensión de espectáculo, al que contribuyó el crecimiento de la figura de la vedette, donde se destacaron figuras como las legendarias Marta Gularte y Rosa Luna, Kathy Gularte, “Lola” Acosta y Tina Ferreira, acompañadas de bailarines de la talla de “Zulú” o “Pirulo” Albín o “Canela” Sosa, junto al talento de cantantes como Beba Piriz y Ester Fernández. Directores como Juan Ángel Silva, José de Lima, Eduardo Gimenez, Carlos Larraura, Alfonso y Aquiles Pintos, Carlos González, y sus familias, jugaron un papel fundamental en el crecimiento de las comparsas.

La salida durante todo el año de “los tambores” por las calles de nuestras ciudades es otra de las expresiones más tradicionales del candombe, caracterizada por la reunión de tamborileros en las denominadas “cuerdas de tambores” para tocar, hacer música colectivamente y marchar en una verdadera procesión de tambores ordenada a modo de ritual, acompañados por quienes bailan, siguen o presencian su paso.

Estos eventos, que originalmente distinguían las festividades de los barrios Sur y Palermo de Montevideo en la zona con mayor concentración de población negra, y que tenían un fuerte componente comunitario, de evocación a los ancestros africanos, sus rituales o “llamadas”, en los últimos años se ha extendido a un punto tal que hoy “los tambores” están presentes con amplia convocatoria en los barrios de Montevideo y en ciudades de todo el país, como eventos permanentes y convocantes a nivel local, en lo que quizás sea la principal evidencia del desarrollo que ha tenido el candombe en nuestra sociedad, con el valor adicional de conjugar el carácter festivo y ceremonial que lo caracteriza. La realización de “Llamadas” en distintas ciudades del país a partir del impulso precursor de Durazno, es otra prueba cabal de su importancia nacional.

Otra vertiente en el desarrollo del candombe se generó precisamente a partir de las composiciones de las comparsas, realizada por talentosos creadores como Rodolfo Morandi, Emilio López Rey, Miguel Ángel Herrera, Néstor Silva, Gustavo Balta y Eduardo Da Luz, entre tantos otros, y las influencias que sus candombes, milongones y afros ejercieron en otros géneros musicales, forjando fusiones y variaciones estilísticas en el candombe como género musical, que ampliaron su difusión y presencia en nuestra cultura.

Orquestas de tango de finales de los años 30 con el modelo de Pintín Castellanos, desarrollado en los años 40 y 50 por Romeo Gavioli y otros artistas, acercaron la música afrouruguaya al tango con un éxito que puede simbolizarse en la trayectoria y figura de nuestra cantante Lágrima Ríos. De igual modo sucedería con la música tropical a partir de los años 50 y 60 en los que brillaron los sones de Don Pedro Ferreira, que enriqueció las posibilidades del candombe y le abrió una nueva etapa de crecimiento, así como años más tarde lo hicieran la aparición de NegroCan, la Compañía Uruguay-Candombe, el Grupo Folklórico Candangro, y el conjunto Bantú, recreando tradiciones, prácticas y costumbres, conjugando renovación y tradición en la cultura negra.

El desarrollo desde los años 60 del llamado “candombe beat”, sus desarrollos y fusiones, con la obra del talentoso Ruben Rada que es su principal exponente, contribuyó a la maduración y consolidación del candombe a nivel nacional, y a la jerarquización de la música afrouruguaya, que ha dado excelentes músicos como Santiago Luz, Jorginho Gularte, “Bocha” Pintos, “Nego” Haedo, y muchos más.

Finalmente, se debe mencionar como vertiente musical e influencia en el proceso del candombe, su presencia en el llamado “canto popular” surgido como vertiente del folklore en los años 70 y fundamentalmente en los 80 a la salida de la dictadura militar, consagrada en obras de artistas como Alfredo Zitarrosa, el Sabalero, Larbanois y Carrero; y en nuevos desarrollos como en el trabajo, entre otros: de Jorge Schellemberg, los hermanos Fattoruso, Mariana Ingold, y las composiciones de Jaime Roos de gran arraigo entre la población.

Vale decir pues, que nuestra música afro se ha desarrollado como género musical, con sus variaciones estilísticas y fusiones, a la par de otras manifestaciones de origen afro como el blues, jazz, reggae, samba, salsa o merengue, por nombrar algunas de las que han sido más difundidas en el mundo, y han prestigiado a sus respectivos países de origen, que las han difundido con éxito como baluartes de su capital cultural.

El candombe es hoy una expresión artística y un fenómeno social esencial de la identidad de la República Oriental del Uruguay, por lo que representa su música y su danza, como por su capacidad de convocatoria y movilización desde la base de la sociedad como expresión de cultura viva, crisol de razas, rica en diversidades, donde luce el aporte de la cultura afrodescendiente a la identidad nacional. agrupaciones y emprendimientos con poderío económico suficiente para difundir una visión distorsionada del mismo, o competir por su representación, desplazando a los creadores del candombe en uno de los contados espacios sociales en los que conquistó protagonismo.

Edgardo Ortuño – Octubre de 2006
Con motivo de la presentación del proyecto de Ley del “Día Nacional del Candombe”

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    hola como estan es la primera vez q me comunico asi,pero mi motivo es el siguiente,quiciera saber los trucos de como llevar una bandera,es para mi hermano,que se quiere iniciar en esto!gracias por todo